miércoles, 16 de mayo de 2018

Clase 8 (17 de mayo)







Resultado de imagen para festejos navideños en argentina Resultado de imagen para festejos navideños en argentina

Resultado de imagen para celebración del carnaval



Resultado de imagen para celebración del carnaval



UNIDAD 2: LA CULTURA Y LA COMUNICACIÓN EN LA VIDA COTIDIANA

Luego de haber atravesado la unidad 1 en la cual estudiamos que la comunicación es una herramienta fundamental para la vida social, donde se la debe comprender como un proceso cultural más allá del vínculo entre emisor y receptor. En donde también es necesario comprender los códigos, las reglas y el conjunto de símbolos que entre los interlocutores se llevan a cabo. 
Es por eso, que en esta unidad vamos a profundizar en el concepto de CULTURA, en una noción mucho más rica que aquellas que entienden a la cultura como una acumulación de cosas que los hombres adquieren en su vida social. Sino que la vamos a entender como un conjunto de prácticas, costumbres y creencias que entran en alteración y cambio permanente y se van entrecruzando transgrediendo los límites geográficos. Porque no podemos pensar a la cultura como algo sólo acumulativo, sino como una red de significados que los seres humanos vamos tejiendo a partir de las interrelaciones y comunicaciones que como sociedad vamos estableciendo en un tiempo y espacio determinado.

Algunos conceptos de cultura que me interesan para reflexionar en el comienzo de esta unidad, que buscará ser un disparador para ir pensando a la cultura como prácticas sociales que se llevan a cabo dentro de un espacio y tiempo y que para comprenderse deben tenerse en cuenta los símbolos, el conjunto de signos que conforman el código establecido por un conjunto de actores en ese contexto social.

¨ La cultura… en su sentido etnográfico, es ese todo complejo que comprende conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre en tanto que miembro de la sociedad (Tylor, 1871).”

¨La cultura se trata de una forma integral de vida creada histórica y socialmente por una comunidad, de acuerdo con la forma particular en que se resuelva o entable las relaciones con la naturaleza, las de los integrantes en su seno, las relaciones con otras comunidades y con el ámbito de lo sobrenatural, a fin de dar continuidad y sentido a la totalidad de su existencia, mediante una tradición que sustenta su identidad¨ (Carutti, Garreda, 1975).

¨Un sistema de concepciones expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales la gente se comunica, perpetúa y desarrolla su conocimiento sobre las actitudes hacia la vida¨ (Geertz, 1973)

Está última definición expresada por el antropólogo Clifford Geertz en su libro La interpretación de las culturas (1973) entiende a la cultura como una urdimbre (una red) de prácticas que los seres humanos van construyendo en el día a día de sus vidas cotidianas. Los símbolos son el marco de la actuación social y la función de la cultura es dotar de sentido al mundo y hacerlo comprensible.



ACTIVIDAD: CUESTIONARIO DE LECTURA REFLEXIVA

1) Leer las páginas 27, 28, 29 y 30 del libro de texto:

  • Realizar un cuadro sinóptico en el que se visualicen todas las ideas que aparecen sobre el concepto y la noción de CULTURA.
  • ¿Qué son las pautas culturales? Describir con dos ejemplos. 



martes, 1 de mayo de 2018

Clase 7 (2 de mayo de 2018)

EL SIGNO Y LA CULTURA


El semiólogo italiano Umberto Eco escribió sobre temas 

vinculados al funcionamiento de los signos en las culturas y las 

sociedades. Uno de sus libros, Signo (1973), comienza con un 

ejemplo por medio del cuál tomamos conciencia rápidamente de 

hasta qué punto funcionan las convenciones, los acuerdos y los 

signos en una situación que solemos considerar como "natural".  




PROEMIO
Les paroles seules comptent.
Le reste est bavardage.
IONESCO

Supongamos que el señor Sigma, en el curso de un viaje a París, empieza a sentir molestias en el «vientre». Utilizo un término genérico, porque el señor Sigma por el momento tiene una sensación confusa. Se concentra e intenta definir la molestia: ¿ardor de estómago?, ¿espasmos?, ¿dolores viscerales? Intenta dar nombre a unos estímulos imprecisos; y al darles un nombre los culturaliza, es decir, encuadra lo que era un fenómeno natural en unas rúbricas precisas y «codificadas»; o sea, que intenta dar a una experiencia personal propia una calificación que la haga similar a otras experiencias ya expresadas ‘en los libros de medicina o en los artículos de los periódicos. Por fin descubre la palabra que le parece adecuada: esta palabra vale por la molestia que siente. Y dado que quiere comunicar sus molestias a un médico, sabe que podrá utilizar la palabra (que el médico está en condiciones de entender), en vez de la molestia (que el médico no siente y que quizás no ha sentido nunca en su vida). Todo el mundo estará dispuesto a reconocer que esta palabra, que el señor Sigma ha individualizado, es un signo, pero nuestro problema es más complejo.
El señor Sigma decide pedir hora a un médico. Consulta la guía telefónica de París; unos signos gráficos precisos le indican quiénes son médicos, y cómo llegar hasta ellos.
Sale de casa, busca con la mirada una señal particular que conoce muy bien: entra en un bar. Si se tratara de un bar italiano intentaría localizar un ángulo próximo a la caja, donde podría estar un teléfono, de color metálico. Pero como sabe que se trata de un bar francés, tiene a su disposición otras reglas interpretativas del ambiente: busca una escalera que descienda al sótano. Sabe que, en todo bar parisino que se respete, allí están los lavabos y los teléfonos. Es decir, el ambiente se presenta como un sistema de signos orientadores que le indican dónde podrá hablar.
Sigma desciende y se encuentra frente a tres cabinas más bien angostas. Otro sistema de reglas le indica cómo ha de introducir una de las fichas que lleva en el bolsillo (que son diferentes, y no todas se adaptan a aquel tipo de teléfono: por lo tanto, ha de leer la ficha X como «ficha adecuada al teléfono de tipo Y ») y, finalmente, una señal sonora le indica que la línea está libre; esta señal es distinta de la que se escucha en Italia, y por consiguiente ha de poseer otras reglas para «descodificarla»; también aquel ruido (aquel bourdonnement, como lo llaman los franceses) vale por el equivalente verbal «vía libre».
Ahora tiene delante el disco con las letras del alfabeto y los números; sabe que el médico que busca corresponde a DAN 0019, esta secuencia de letras y números corresponde al nombre del médico, o bien significa «casa de tal». Pero introducir el dedo en los agujeros del disco y hacerlo girar según
los números y letras que se desean tiene además otro significado: quiere decir que el doctor será advertido del hecho de que Sigma lo llama. Son dos órdenes de signos diversos, hasta el punto de que puedo anotar un número de teléfono, saber a quién corresponde y no llamarle nunca; y puedo marcar un número al azar, sin saber a quién corresponde, y saber que al hacerlo llamo a alguien.
Además, este número está regulado por un código muy sutil: por ejemplo, las letras se refieren a un barrio determinado de la ciudad, y a su vez, cada letra significa un número, de manera que si llamara a París desde Milán, debería sustituir DAN por los números correspondientes, porque mi teléfono italiano funciona con otro código.
Sea como fuere, Sigma marca el número: un nuevo sonido le dice que el número está libre. Y finalmente oye una voz: esta voz habla en francés, que no es la lengua de Sigma. Para pedir hora (y también después, cuando explique al médico lo que siente) ha de pasar de un código a otro, y traducir en francés lo que ha pensado en italiano. El médico le da hora y una dirección. La dirección es un signo que se refiere a una posición precisa de la ciudad, a un piso preciso de un edificio, a una puerta precisa de este piso; la cita se regula por la posibilidad, por parte de ambos, de hacer referencia a un sistema de signos de uso universal, que es el reloj.
Vienen después diversas operaciones que Sigma ha de realizar para reconocer un taxi como tal, los signos que ha de comunicar al taxista; cuenta también la manera como el taxista interpreta las señales de tráfico, direcciones prohibidas, semáforos, giros a la derecha o a la izquierda, la comparación que ha de efectuar entre la dirección recibida verbalmente y la dirección escrita en una placa...; y están también las operaciones que ha de realizar Sigma para reconocer el ascensor del inmueble, identificar el pulsador correspondiente al piso, apretarlo para conseguir el traslado vertical, y por fin el reconocimiento del piso del médico, basándose en la placa de la puerta. Sigma
ha de reconocer también, entre dos pulsadores situados cerca de la puerta, el que corresponde al timbre y el que corresponde a la luz de la escalera; pueden ser reconocidos por su forma distinta, por su posición más o menos próxima a la puerta, o bien basándose en un dibujo esquemático que tienen grabado encima, timbre en un caso, lámpara en otro... En una palabra, Sigma ha de conocer muchas reglas que hacen que a una forma determinada corresponda determinada función, o a ciertos signos gráficos, ciertas entidades, para poder al fin acercarse al médico.
Una vez sentado delante de él, intenta explicarle lo que ha sentido por la mañana: «J’ai mal au ventre». El médico entiende las palabras, pero no se fía: es decir, no está seguro de que Sigma haya indicado con palabras adecuadas la sensación precisa. Hace preguntas, se produce un intercambio verbal. Sigma ha de precisar el tipo de dolor, la posición.
Ahora el médico palpa el estómago y el hígado de Sigma; para él algunas experiencias táctiles tienen un significado que no tienen para otros, porque ha estudiado en los libros que explican cómo a una experiencia táctil ha de corresponder determinada alteración orgánica. El médico interpreta las sensaciones de Sigma (que él no siente) y las compara con las sensaciones táctiles que experimenta. Si sus códigos de semiótica médica son adecuados, los dos órdenes de sensaciones han de corresponder. Pero las sensaciones de Sigma llegan al médico a través de los sonidos de la lengua francesa; el médico ha de comprobar si las palabras que se manifiestan por medio de sonidos son coherentes, de acuerdo con los usos verbales corrientes, con las sensaciones de Sigma; pero teme que éste utilice palabras imprecisas, no porque sean imprecisas sus sensaciones, sino porque traduzca mal del italiano al francés. Sigma dice ventre, pero quizás quiere decir foie (y, por otra parte, es posible que Sigma sea inculto, y que para él, incluso en italiano, hígado y vientre sean entidad indiferenciada).
Ahora el médico examina las palmas de las manos de Sigma y ve que tienen manchas rojas irregulares: «Mal signo —murmura—. ¿No beberá usted demasiado?». Sigma lo reconoce:
«¿Cómo lo sabe?». Pregunta ingenua; el médico interpreta síntomas como si fueran signos muy elocuentes; sabe lo que corresponde a una mancha, a una hinchazón. Pero no lo sabe con absoluta exactitud; por medio de las palabras de Sigma y de sus experiencias táctiles y visuales ha individualizado unos síntomas, y los ha definido en los términos científicos a los que lo ha acostumbrado la sintomatología que ha estudiado en la Universidad, aunque sabe a qué síntomas iguales pueden corresponder enfermedades diferentes, y a la inversa. Ahora ha de pasar del síntoma a la enfermedad de la cual es signo, y esto es cosa suya. Esperemos que no tenga que hacer una radiografía, porque en tal caso tendría que pasar de los signos gráfico–fotográficos al síntoma que representan, y del síntoma a la alteración orgánica. No trabajaría con un único sistema de convenciones sígnicas, sino sobre varios sistemas. La cosa se hace tan difícil, que es muy posible que equivoque el diagnóstico.
Pero de ello no vamos a ocuparnos. Podemos abandonar a Sigma a su destino (con nuestros mejores deseos): si consigue leer la receta que le dará el médico (cosa nada fácil, porque la escritura de los clínicos plantea no pocos problemas de descifrado), quizás se ponga bien y pueda aún gozar de sus vacaciones en París.
Puede suceder, también, que Sigma sea testarudo e imprevisor, y que ante el dilema: «o deja de beber o no puedo asegurarle nada sobre su hígado», llegue a la conclusión de que es mejor gozar de la vida sin preocuparse por la salud, que quedar reducido a la condición de enfermo crónico que pesa alimentos y bebidas con una balanza. En este caso, Sigma establecería una oposición entre Buena Vida y Salud, que no es homologa de la tradicional entre Vida y Muerte; la Vida, vivida sin preocupaciones, con su riesgo permanente, que es la Muerte, le parecería como la misma cara de un valor primario, la Despreocupación, al cual se opondría la Salud y la Preocupación, ambas emparentadas con el Aburrimiento. Por lo tanto, Sigma tendría su propio sistema de ideas (al igual que lo tiene en política o en estética), que se manifiesta como una organización especial de valores o contenidos. En la medida en que tales contenidos se le manifiestan bajo la forma de conceptos o de categorías mentales, también ellos valen por alguna otra cosa, por las decisiones que implican, por las experiencias que señalan.
Según algunos, también ellos se manifiestan en la vida personal e interpersonal de Sigma como signos. Ya veremos si ello es cierto. La verdad es que son muchos los que creen así.
Por el momento, lo que nos interesaba subrayar era que un individuo normal, ante un problema tan espontáneo y natural como un vulgar «dolor de vientre», se ve obligado a entrar inmediatamente en un retículo de sistemas de signos ; algunos de ellos, vinculados a la posibilidad de realizar operaciones prácticas; otros, implicados más directamente en actitudes que podríamos definir como «ideológicas». Pero, en cualquier caso, todos ellos son fundamentales para los fines de la interacción social, hasta el punto de que podemos preguntarnos si son los signos los que permiten a Sigma vivir en sociedad, o si la sociedad en la que Sigma vive y se constituye como ser humano no es otra cosa que un complejo sistema de sistemas de signos.
En una palabra, ¿Sigma hubiera podido tener conciencia racional de su propio dolor, posibilidad de pensarlo y de clasificarlo, si la sociedad y la cultura no lo hubieran humanizado como animal capaz de elaborar y de comunicar signos?
Con todo, el ejemplo de que nos hemos valido podría inducir a pensar que esta invasión de los signos solamente es típica de una civilización industrial, que puede observarse en el centro de una ciudad, rutilante de luces, anuncios, señales de tráfico, sonidos y toda clase de señales; es decir, como si existieran signos solamente cuando hay civilización, en el sentido más banal del término.
Pero es que Sigma viviría en un universo de signos incluso si fuera un campesino aislado del mundo. Recorrería el campo por la mañana y, por la nubes que aparecen en el horizonte, ya sabría predecir el tiempo que hará. El color de las hojas le anunciaría el cambio de estación, una serie de franjas del terreno que se perfilan a lo lejos en las colinas le diría el tipo de cultivo para el que es apto.
Un brote de un matorral le señalaría el crecimiento de determinado tipo de plantas, sabría distinguir los hongos comestibles de los venenosos, el musgo de un lado de los árboles le indicaría en qué parte está el norte, si es que no lo había descubierto ya por el movimiento del Sol. No disponiendo de reloj, el sol le señalaría la hora, y una ráfaga de viento le diría muchas cosas que un ciudadano de paso no sabría descifrar; de la misma manera que determinado perfume (para él, que sabe dónde crecen algunas flores) quizás le diría de qué parte sopla el viento.
Si fuera cazador, una huella en el suelo, un mechón de pelos en una rama de espino, cualquier rastro infinitesimal le revelaría qué animales habían pasado por allí, e incluso cuándo...
O sea que, aun inmerso en la naturaleza, Sigma viviría en un mundo de signos.

Estos signos no son fenómenos naturales; los fenómenos naturales no dicen nada por sí mismos. Los fenómenos naturales «hablan» a Sigma, en la medida en que toda una tradición campesina le ha enseñado a leerlos. Así pues, Sigma vive en un mundo de signos, no porque viva en la naturaleza, sino porque, incluso cuando está solo, vive en la sociedad; aquella sociedad rural que no se habría constituido y no habría podido sobrevivir si no hubiera elaborado sus códigos propios, sus propios sistemas de interpretación de los datos naturales (y que por esta razón se convertían en datos culturales). (Extraído del libro Signo de Umberto Eco).


ACTIVIDAD

1) ¿Están de acuerdo con lo que propone Eco sobre el "aprendizaje" que hacemos de los signos y normas y como los ponemos en funcionamiento? ¿Por qué?

2) A partir de comprender al signo como una representación que nos infiere una información, enumere cinco ejemplos de situaciones donde aparece en funcionamiento el SIGNO.

3) Piensen en lo que hacen durante un día normal. Describan todas las operaciones de significación (similares a las que plantea Eco) que realizan durante ese día.

lunes, 30 de abril de 2018

Clase 6 (25 de abril de 2018)



 LOS SIGNOS Y LAS SIGNIFICACIONES  

Los seres humanos nos comunicamos por SIGNOS, estamos mediados culturalmente por signos porque son creados por el conjunto de los seres humanos para poder comunicarnos. La vida social no sería lo que es sino existiera esta unidad mínima de significación como son los SIGNOS que constituyen una parte esencial de la vida de las personas para poder comunicarse entre ellas. 
Por lo tanto, nos tiene que quedar en claro que los SIGNOS interpretados socialmente producen significaciones sociales. Osea que tienen y producen una significación dentro del contexto en el que se encuentran. Un dedo pulgar de la mano levantado es un signo de saludo, que posee una significación dentro de la cultura en que se entiende ese mismo código. En otra cultura, en otro contexto, poseerá otro significado, otro sentido que le dieron los seres humanos a ese gesto.   

Hay dos teorías, que son las más importantes, que se preocuparon por estudiar y entender al signo y sus significaciones. Una es la teoría del SIGNO LINGUISTICO formulada por quién fue el padre y el inspirador del estudio de los signos y creador de la semiología Ferdinand de Saussure, quién entiende al signo como un binomio compuesto de dos partes psíquicas asociadas y unidas en nuestro cerebro. Un SIGNIFICANTE (es la imagen acústica, un recuerdo del sonido) y un SIGNIFICADO (es el concepto mental).
Mientras que la otra es la teoría triádica del SIGNO que formuló el estadounidense Charles Pierce, quién reformuló aquella teoría pero para interpretar a todos los signos sean lingüísticos y no lingüísticos. Y a partir de eso entendió que todo signo era una relación de tres partes o tres elementos que serían el SIGNO o REPRESENTANTE, el OBJETO y el INTERPRETANTE.

ACTIVIDAD DE LECTURA COMPRENSIVA
A partir de la lectura del libro (páginas número 12, 13 y 14) y la visualización de los siguientes videos responda las siguientes preguntas:

1) ¿Que entiende por SIGNO?

2) ¿Quién fue  y que estudió Ferdinand de Saussure?

3) ¿Cómo explica Saussure la teoría del signo lingüístico? Realice dos ejemplos.

4) Observe el video 1 y explique las características que definen al signo lingüístico.

5) ¿Quién fue Charles Pierce y cómo definió al signo?. 

6) Explique cuales eran los tres elementos que componen a un signo según la teoría del lingüista suizo. Desarrolle dos ejemplos.

7) ¿Cuáles son las tres clases de signos que desarrolló Pierce de acuerdo a la relación que tenían con el objeto?


8) Mencione 10 ejemplos de signos que frecuentan su vida social cotidiana y diferenciarlos en alguna de las categorías propuestas por Pierce.




martes, 17 de abril de 2018

Clase cinco (18 de abril)



CAPACIDAD SIMBÓLICA

Luego de todo lo conversado sobre la comunicación y el lenguaje, ya sabemos de sobra que dentro de cada cultura existen reglas y códigos para poder comunicarnos. Los códigos son una parte fundamental de la creación cultural, ya que permiten expresar y compartir conceptos, ideas, opiniones...algo que es exclusivamente del ser humano. Estos acuerdos son diferentes en cada momento histórico y social, y definen la mirada sobre el mundo que tiene un determinado grupo de humano en un momento en particular. El código de la lengua es uno de los más formalizados, ya que las normas de morfosintaxis, gramática y ortografía se estudian, trabajan y practican en el ámbito escolar debido a lo cual las conocemos e incorporamos desde pequeños en nuestra cultura. Nuestro pensamiento y nuestra concepción de la propia cultura se van formando a partir de nuestro ingreso pleno al mundo de la lengua, es decir, de lo simbólico. El ser humano, en tanto ser cultural, accede al mundo a través del lenguaje. Es decir que nuestro mundo encuentra sus límites allí donde termina lo que podemos decir.

El artista plástico recurre también a otro tipo de simbolismo, que se expresa en imágenes y que es más intuitivo que racional. Es, además, más ambiguo, porque da lugar a las diversas interpretaciones por parte del receptor, que es quien contempla la obra de arte.

Hablamos de lo SIMBÓLICO en el sentido de representación de una determinada mirada sobre el mundo: las palabras representan (sobre la base de un acuerdo previo) conceptos e ideas que parten de esa cosmovisión. También lo hacen los gestos, las miradas, la organización social, etcétera.

Un sistema simbólico -que incluye tanto a la lengua escrita como a las demás formas expresivas- es la forma de organizar el pensamiento y las creencias de una cultura en un momento histórico y determinado.

Todo sistema de pensamiento y conocimiento, entonces, responde a verdades basadas en sus propias creencias y preferencias. Esas miradas sobre el mundo aparecen y hasta se definen por las metáforas que esa cultura utiliza; esas metáforas se desarrollan en el lenguaje.

Por lo tanto, el ser humano tiene, además de sus características biológicas, un entorno cultural que crea y recrea todo el tiempo. Su propia cultura lo condiciona tanto como sus rasgos innatos. Es por eso que, a través del desarrollo de su capacidad simbólica, una persona puede comunicarse y entenderse con los demás individuos.
  
Resultado de imagen para simbolos de transito

PREGUNTAS PARA PENSAR


1) ¿Qué es un código? Realice cinco referencias distintas para explicar que es un código

2) ¿Por que hablamos de que los seres humanos poseen una capacidad simbólica?  


3) Mencionen diez ejemplos de símbolos con los cuáles se comunican desde que se levantan hasta que se acuestan diariamente.