martes, 14 de julio de 2015

Trabajo integrador número dos


TRABAJO INTEGRADOR NÚMERO DOS
COMUNICACIÓN Y CULTURA EN LA VIDA COTIDIANA



OBJETIVO: En el siguiente trabajo integrador se busca que puedan reflexionar  usando el material visto en clase sobre la comunicación y sus efectos, las diferentes lecturas que podemos hacer los usuarios de los discursos que circulan en los medios hegemónicos o contrahegemónicos y las problemáticas actuales por el respeto y las diferencias culturales entre los seres humanos que habitamos el planeta tierra.
   
CONSIGNAS DE LECTURA INTERPRETATIVA Y REFLEXIVA:
  1. A partir de la lectura de la nota de opinión publicada en el diario Página 12 sobre la visita del Papa a países de la región Latinoamericana, elija cinco conceptos de los textos trabajados en la unidad número dos (significaciones sociales o símbolos, relaciones de poder en la comunicación y en la cultura, resistencia y negociación en la audiencia, lectura dominante, lectura negociada, lectura oposicional, texto polisémico, hegemonía, contrahegemonia, disputa simbólica o cultural, etnocentrismo, transculturación, deculturación, identidades y pertenencias, industria cultural, consumo masivo) para establecer una reflexión, justificando la elección de cada uno de esos conceptos con la relación de la siguiente noticia (
    tanto lo que escribe el periodista como el mensaje de dejó el Papa en estos países que visitó), utilizando un párrafo como mínimo por concepto. (5/5)

NOTA DE OPINIÓN PUBLICADA EN PÁGINA 12

Trabajo, techo y tierra. ¡No se achiquen!

 Por Washington Uranga PARA PAGINA 12

   Francisco no deja de sorprender a propios y ajenos. El Papa se pronuncia frente a la injusticia en el mundo, toma posición y convoca a la lucha. En Brasil en 2013 construyó una frase (“Hagan lío”) hoy convertida en eslogan para muchos católicos y para quienes, sin serlo, comprenden el sentido del mensaje. Ahora, en su primera gira latinoamericana, Francisco pidió que “¡no se achiquen!” ante la magnitud de la tarea que tienen quienes luchan por el cambio de las estructuras injustas.    
A los representantes de movimientos sociales de todo el mundo les dijo que “ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho (...) en los grandes procesos de cambio, nacionales, regionales y mundiales”. Los alentó a organizarse porque “me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos”.   Los invitó a la “participación protagónica” y a “promover alternativas creativas”, en la búsqueda cotidiana de las “tres T... trabajo, techo y tierra”. Todo ante un auditorio muy diverso y sin mayoría católica. Fue casi una arenga en una gira que tuvo un fuerte tono político.
   Dada la densidad conceptual, política y doctrinaria de muchos de los discursos pronunciados por Francisco durante su visita a Ecuador, Bolivia y Paraguay resulta difícil hacer una síntesis que exprese realmente todo lo dicho. Quien escribe lo intentará, pero no sin dejar abierta la invitación a los lectores para que repasen en forma íntegra los textos papales. Vale la pena. Varios de ellos incluyen perspectivas que hasta no hace mucho tiempo eran impensadas en boca de la máxima autoridad de la Iglesia Católica mundial. Del mismo modo que apenas tres o cuatro años atrás tampoco habría sido posible imaginar estos mismos dichos en palabras del entonces cardenal Jorge Bergoglio. Pero estas especulaciones han perdido relevancia ante la contundencia de los hechos y los gestos papales y de lo que ello significa como aporte a la búsqueda de una sociedad más justa a nivel planetario. Una lúcida reflexión en un sentido análogo escribió Atilio Boron ayer en estas mismas páginas.

De “locatario”: con los pies en su tierra

   Lo dicho y hecho por el Papa en estos días no rompe con la línea de su magisterio anterior, pero la refuerza en lo conceptual y lo simbólico. Alguien podría decir con mucha razón que Jorge Bergoglio eligió su primera gira latinoamericana para profundizar el posicionamiento político-ideológico-cultural-evangélico con el que viene sorprendiendo a la sociedad casi desde el mismo día en que asumió como máxima autoridad de la Iglesia Católica el 13 de marzo de 2013.
   Ecuador, Bolivia y Paraguay se cuentan entre los países más pobres de la región. En ese contexto eligió hablar el Papa. También con el marco de la iglesia latinoamericana que le sirve de inspiración y que lo catapultó hacia el papado especialmente después de su participación muy protagónica en la Conferencia General de los Obispos Latinoamericanos en Aparecida (Brasil) en el 2007. Francisco suele definirse a sí mismo como “el Papa que vino desde el Sur”.
   Actuando de “locatario” Bergoglio se sintió en mejores condiciones de decir y afirmar lo que ya había sostenido, en un tono más doctrinal, en sus dos encíclicas Evangelii gaudium de 2013 y Laudato si de 2015. Aunque los conceptos son similares son pocos los que acceden a los documentos pontificios. Otra cosa es decir lo mismo y en lenguaje menos complejo ante centenares de miles de personas y en medio de un baño de fervor popular.  También porque se hace más difícil ocultar tales definiciones por parte de quienes, desde la política o desde los medios, dicen venerar al Papa pero hacen lo imposible cada día más por desconocer sus denuncias ante las injusticias crecientes de la sociedad que “excluye” y “descarta”.
   Fenómeno de silenciamiento que ocurre tanto afuera como adentro de la Iglesia. Muchos de los dirigentes políticos y sociales que se “entusiasmaron” hace poco más de dos años con el nombramiento de Bergoglio como Papa hoy admiten estar “desconcertados” cuando no “decepcionados”. Esperaban un Bergoglio “opositor” que desde Roma “pondría en caja” a Cristina Fernández y al gobierno criticando sus decisiones políticas y económicas. Como no sucedió escogieron hablar de la “utilización del Papa” por parte del gobierno. Algo similar ocurrió en Ecuador y Bolivia. La oposición esperaba diatribas de Bergoglio hacia Correa y Francisco le agradeció al presidente ecuatoriano “su consonancia con mi pensamiento”. Y le devolvió la gentileza “con mis mejores deseos para que pueda lograr lo que quiere para el bien de su pueblo”. Ante Evo, que no tiene una buena relación con la Iglesia Católica local, Bergoglio reconoció que “Bolivia está dando pasos importantes para incluir a amplios sectores en la vida económica, social y política del país” y “cuenta con una Constitución que reconoce los derechos de los individuos, de las minorías, del medio ambiente, y con unas instituciones sensibles a estas realidades”.
   Y más allá de los países visitados, amplió su referencia para señalar que en estos últimos años, “los gobiernos de la región aunaron esfuerzos para hacer respetar su soberanía, la de cada país, la del conjunto regional, que tan bellamente, como nuestros padres de antaño, llaman la Patria Grande”. Las palabras son elocuentes... aun para quienes están empecinados en no entender.
Pero como entre últimos, por distraídos o por molestos, también están parte de los católicos y de los propios obispos, el Papa dijo en otro momento que “la Iglesia no puede ni debe estar ajena a este proceso (de cambio) en el anuncio del Evangelio”.

Cambio de estructuras
   En el discurso de mayor contenido político, escrito de puño y letra y leído para evitar cualquier imprecisión, Bergoglio comenzó diciendo ante los movimientos sociales en Santa Cruz que “empecemos reconociendo que necesitamos un cambio”. Y para evitar la manipulación del término se apresuró que señalar: “quiero aclarar, para que no haya malos entendidos, que hablo de los problemas comunes de todos los latinoamericanos y, en general, también de toda la humanidad. Problemas que tienen una matriz global y que hoy ningún Estado puede resolver por sí mismo”.
   Y siguió esgrimiendo argumentos que bien podrían estar en la plataforma de muchos partidos de izquierda de la región. “Insisto, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos...  Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana madre tierra, como decía san Francisco”. Ese cambio, dijo Bergoglio, tiene que atender a nuestra realidad más cercana (“el pago chico”) pero tiene que ser un cambio que también “toque al mundo entero porque hoy la interdependencia planetaria requiere respuestas globales a los problemas locales”. Y agregó que “cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común, la hermana y madre tierra”. Hablando en la catedral de La Paz ya había sentenciado que “si la política se deja dominar por la especulación financiera o la economía se rige únicamente por el paradigma tecnocrático y utilitarista de la máxima producción, no podrán ni siquiera comprender, y menos aún resolver, los grandes problemas que afectan a la humanidad”.
   No solo fueron pronunciamientos teóricos. Bergoglio también fijó rumbos. “La primera tarea es poner la economía al servicio de los pueblos. Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos NO a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la madre tierra.”
   Y siguió. “La segunda tarea es unir nuestros pueblos en el camino de la paz y la justicia. Los pueblos del mundo quieren ser artífices de su propio destino. Quieren transitar en paz su marcha hacia la justicia. No quieren tutelajes ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil. (...) Ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía y, cuando lo hacen, vemos nuevas formas de colonialismo que afectan seriamente las posibilidades de paz y de justicia.” Por eso exhortó: “Digamos NO, entonces, a las viejas y nuevas formas de colonialismo. Digamos SI al encuentro entre pueblos y culturas. Felices los que trabajan por la paz”.
Y para cerrar, la “tercera tarea, tal vez la más importante que debemos asumir hoy, es defender la madre tierra. La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente”.
   Por eso “es imprescindible que, junto a la reivindicación de sus legítimos derechos, los pueblos y organizaciones sociales construyan una alternativa humana a la globalización excluyente” porque “no hacerlo es un pecado grave”.
   En medio de todos estos pronunciamientos hubo espacio para criticar “la concentración monopólica de los medios de comunicación social”, para decir que “el destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia” porque “es una realidad anterior a la propiedad privada”, para reconocer que “se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios” y pedir “humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”, para recordar en Bolivia al jesuita Luis Espinal asesinado en 1980 por la dictadura de García Meza y para reconocer, en Paraguay, a las Madres de Plaza de Mayo. Tampoco desaprovechó la oportunidad para afirmar que “la Iglesia, sus hijos e hijas, son una parte de la identidad de los pueblos en Latinoamérica. Identidad que, tanto aquí como en otros países, algunos poderes se empeñan en borrar, tal vez porque nuestra fe es revolucionaria, porque nuestra fe de- safía la tiranía del ídolo dinero”.

  1. Adjuntar dos noticias publicadas en algún medio de comunicación escrito (deberán buscarlas y copiarlas de Internet) que tengan alguna relación con los conceptos de transculturación, etnocentrismo, choque de culturas/disputa simbólica, deculturación o aculturación. Justificar con dos párrafos cómo mínimo el porque de la elección de las siguientes noticias relacionándolas con algunos de los conceptos mencionados. (5/5)

PAUTAS PARA LA ENTREGA DEL SIGUIENTE TRABAJO:

    Estas consignas deberán realizarse en un documento compartido de Google como el Drive. Uno de los integrantes del grupo deberá tener cuenta de Gmail para poder acceder al documento de Drive (se accede en la parte de arriba y a la derecha del correo, en el mismo hay un ícono con varios cuadrados todos juntos, cliquean ahí y luego buscan la aplicación Drive).

    Una vez terminado el mismo deberán compartirlo a la dirección de correo del profesor: pensardeportivomiotti@gmail.com, dentro del documento trabajado arriba a la derecha también hay una opción que dice Compartir: ahí deben agregar la dirección de e-mail del profesor y me llega automáticamente el trabajo.
Plazo final: martes 4 de agosto.


    El trabajo debe llevar carátula con el nombre del trabajo: TRABAJO INTEGRADOR NÚMERO DOS COMUNICACIÓN Y CULTURA EN LA VIDA COTIDIANA
El nombre y apellido de los integrantes del grupo, el nombre de la escuela, el curso, profesor y año.

   El formato que se pide es con: Letra times new roman 12, interlineado 1,5 y sangría al empezar los párrafos.

TUTORIAL PARA USAR GOOGLE DRIVE





martes, 7 de julio de 2015

Clase 18 (8 de julio)

INDUSTRIA CULTURAL: PRODUCCIÓN Y CONSUMO

Jesús Martín Barbero es un antropólogo y filósofo que lleva años estudiando y reflexionando sobre la cultura y la comunicación desde una perspectiva latinoamericana, integrando la realidad del mercado y cómo se consumen los "bienes culturales". Es interesante que haya autores -otro es Néstor García Canclini- que mantengan la mirada sobre cómo funcionan estas cosas en una situación de mercado, ya que es una realidad que en ocasiones se pierde de vista y la forma de tratar los bienes culturales se vuelve un poco folklórica. 

 En sus reflexiones sobre cómo se produce, circula, se convierte en "bienes" y se consumen los bienes simbólicos, Martín Barbero -en su libro Oficio de Cartógrafo-, plantea que se trata de pensar la hegemonía comunicacional del mercado en la sociedad. Y habla de temas muy contemporáneos: se refiere a pensar la comunicación como "el más eficaz motor del desenganche e inserción de las culturas -étnicas, nacionales o locales- en el espacio/tiempo del mercado y las tecnologías globales". Y es que el lugar de la cultura en la sociedad cambia con la mediación tecnológica. Ya no se trata de instrumentos que pueden usarse para comunicarse: hoy la tecnología se refiere a nuevos modos de percepción y de lenguaje, que generan nuevas sensibilidades, nuevas escrituras... Es decir que la división entre "canal" y "contenido" ya no está ta vigente: volvemos a Mc Luhan: el medio es el mensaje... y el mensaje es el medio, en un espiral donde todo se modifica rápidamente.

Martín-Barbero retoma algunos conceptos que trabajó a lo largo de los años, como el de DESCANCLAJE, que se refiere al "problema" y quiebre que plantea la modernidad con respecto a una identidad, una pertenencia a un lugar, como categorías absolutas, cerradas y sin fisuras. La tecnología lleva esto a su máxima expresión, porque DESLOCALIZA los saberes, es decir que modifica y flexibiliza los espacios rígidos tradicionales de los lugares de saber (un especialista, la universidad, lo académico, etc.) y produce un borrado de fronteras entre "razón e imaginación, saber e información, naturaleza y artificio, arte y ciencia, saber experto y experiencia profana". Entonces el análisis de estos fenómenos se complica y se densifica (en el sentido de la descripción densa, y podríamos decir, análisis denso).

El cambio fundamental

¿Qué es lo que pasa con la comunicación y los bienes simbólico-culturales en tiempos de "la revolución tecnológica"? Que aparece un nuevo modo de relación entre los procesos simbólicos -que forman la trama de lo cultural- y las maneras en las que los bienes y servicios son distribuidos. En palabras del autor, "El nuevo modo de producir, inextricablemente asociado a un nuevo modo de comunicar, convierte al conocimiento en una fuerza productiva directa". Y justamente, ese conocimiento, el trabajo intelectual que nos distingue como raza -es decir, nuestra capacidad de producir símbolos, tal como comentamos antes- se convierte en fuerza productiva. Y esto cambia profundamente las relaciones entre cultura y comunicación, al menos como las conocíamos hasta ahora. Algunas categorías anterior pueden servir como punto de partida para empezar a comprender qué sucede, pero estamos en la prehistoria de toda esta revolución y aún tendrá que pasar un tiempo antes de entender sus consecuencias (positivas y negativas, claro).

Martín Barbero plantea algunas reflexiones globales que pueden ayudar a enmarcar la cuestión: en la llamada sociedad de la información la materia prima más cara es el conocimiento, y además todo tipo de desarrollo -económico, social y político- está ligado a la innovación (que entiende como "el nuevo nombre de la creatividad y la creación humanas").
         

martes, 30 de junio de 2015

Videos sobre el Signo alumnos Quinto ¨U¨


VIDEOS SOBRE EL SIGNO

En la siguiente entrada podrán observar los videos elaborados por los estudiantes de quinto en la materia Comunicación, cultura y sociedad en lo que fue el primer trabajo articulador de los contenidos de la unidad número 1.


Clase diecisiete (1 de Julio)


TRANSCULTURACIÓN

Cuando un pueblo llega a otros territorios por medio del comercio o de la conquista, puede tener varias actitudes con respecto a la diferencia cultural: aceptarla cómo válida para esa otra sociedad, despreciarla como inferior, o tratar de destruir las características culturales consideradas como negativas para el pueblo conquistador.

Si el descubrimiento se produce con respeto del otro, con valoración de la cultura y sus habitantes, es probable que cada comunidad tome de la otra los elementos que vean que les son útiles: se trata entones de un encuentro que trae como consecuencia una transculturación, un intercambio de elementos culturales que transforme en cierta medida a ambas culturas.


Muchos han catalogado la llegada de los españoles, los portugueses y demás europeos a las tierras americanas como ¨encuentro de culturas¨. Sin embargo, por las particularidades del sometimiento impuesto a las distintas culturas aborígenes, su desprecio general como inferior y su intento de destruir sus características culturales acusando a sus diferentes religiones, tradiciones y expresiones artísticas como ¨demoníacas¨, no podemos calificarla de ¨encuentro¨  sino de choque de culturas.


Cuando una sociedad somete a otra, generalmente mediante la fuerza o la presión económica, trabaja fundamentalmente sobre su sistema ideológico a fin de minarlo, descalificándolo, para derrumbar sus pilares y poder imponer sobre ellos un nuevo sistema ideológico, que acepte esa dominación. Ese proceso se denomina deculturación, o pérdida de la especificidad cultural del grupo, que produce vaciamiento o mutilación de una cultura. Según Darcy Ribeiro, es el procedimiento por el cuál ¨contingentes humanos desgarrados de su sociedad (y por lo tanto, de su contexto cultural) a través del avasallamiento o del traslado, y reclutados como mano de obra en empresas ajenas, se ven en la situación de abandonar su patrimonio cultural propio y de aprender nuevos modos de hablar, de hacer, de interactuar y de pensar. En estos casos, el énfasis está colocado más en la erradicación de la cultura original y en los traumas resultantes de ello, que en la interacción cultural¨.


Una vez dominado el pueblo, vaciada o descalificada su cultura, los conquistadores inician el proceso de aculturación. Por el mismo, se imponen valores culturales que son presentados como único modelo válido en todas las esferas de la vida del individuo. De este modo, se sustituye la cultura autóctona por la de los colonizadores, pero no en igualdad de oportunidades, ya que los dominados generalmente deben trabajar para los primeros, pudiendo sólo excepcionalmente adquirir el pleno legado de la civilización conquistadora. Mediante la aculturación, se confunden los factores de identificación de una cultura, y los miembros de esa comunidad llegan a aceptar sus propia cultura como inferior a la impuesta.


Sin embargo, nunca la deculturación es completa; siempre permanecen rasgos culturales propios resistiendo a la imposición, aun formando parte de una cultura enajenada. A veces toman la forma de sincretismo cultural o religioso, mediante el cual aparecen disfrazados u ocultos bajo nuevas formas, elementos culturales o religiosos de profunda significación para el pueblo sometido. Su reconocimiento es un instrumento indispensable para la lucha por la liberación de la nación subyugada.


El autor José Rabasa publicó un artículo en la Revista Andina de Letras en 1998, ¨ Del Zapatismo: reflexiones sobre lo folclórico y lo imposible en la insurrección subalterna del EZLN¨, donde hace algunas observaciones muy interesantes sobre el funcionamiento simbólico -en ese momento reciente- de los alzamientos popular-militares de Chiapas, en México.


A partir del análisis de los discursos zapatistas en los comunicados, entrevistas y cartas aparecidas en el diario La Jornada (desde el 1 de enero de 1994 hasta septiembre de 1995), intentará encontrar la forma de entender la compatibilidad de lo moderno y lo no-moderno en las insurrecciones subalternas. Más allá de la terminología teórica y observaciones eruditas que plantea, dice que hay un problema básico, que se relaciona con todo lo que estuvimos comentando hasta aquí. Habla de la violencia discursiva o de la escritura de la violencia. ¿Qué quiere decir con esto? Que el lenguaje y la forma de usarlo, además de las categorías que se aplican, no son naturales ni son las únicas posibles; es más, existe una gran parte de la lengua que tiene tendencias racistas desde hace siglos. Esto es otra forma de violencia, aunque no solamos registrarla. Por ejemplo, comenta que los autores que intentaron entender un movimiento como el Zapatista seguían trabajando con una serie de ¨lugares comunes épicos¨, que circulan desde la colonia y que considera a los pueblos del tercer mundo bajo representaciones denigrantes (es decir, definiciones sobre el ¨otro¨ -en este caso los pueblos en desarrollo- como seres inferiores). Este tipo de violencia automáticamente trata a los programas políticos subalternos (aquellos que proponen alternativas a las propuestas oficiales y mayoritarias) como infantiles, poco importantes, realizados sin conocer qué sucede.


Y justamente, el EZLN tiene su interpretación -tan auténtica y válida como cualquier otra- de las fuentes de su opresión y su realidad. Se  resisten y combaten la lectura tradicional (y absolutamente tendenciosa) de que todas las manifestaciones indígenas han sido lideradas por ¨un blanco¨ (en casos anteriores, Fray Bartolomé de las Casas; en este caso, Marcos). Sostienen que es una afirmación falsa y que además implica una violencia frente a los que algunos autores llaman ¨las pequeñas voces de la historia¨. También denuncian al paternalismo, criticando la ¨ folclorización¨ de los saberes populares (en el peor sentido: convertir creencias y saberes ¨no oficiales¨en meros objetos de colección o hábitos exóticos -y ajenos-, aislándolos de todo anclaje en la trama social).


Y quizá uno de los grandes logros entre unos cuantos otros del movimiento Zapatista sea éste: hacer escuchar a otras voces, pero también hacer tomar conciencia de que al menos una parte de la disputa es simbólica. Hay que generar nuevas categorías de pensamiento, lengua y significación para comprender movimientos como éste en toda su complejidad y riqueza. Rabasa concluye que: ¨Los estudios subalternos se plantean la necesidad de hacer un inventario de formas de violencia discursiva que se han sedimentado en el ´sentido común´ de los tropos desarrollistas¨.


El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) es una organización político-militar mexicana. Tienen una clara orientación hacia el indigenismo y buscan crear una sociedad más justa para todos, sobre todo para los indígenas de la zona de Chiapas en México, que viven con unas condiciones terribles.


El mundo los conoció masivamente cuando en 1994, un grupo de indígenas con pasamontañas y armas, irrumpió  en distintas sedes de gobiernos municipales, reclamando la remoción del presidente Carlos Salinas de Gortari, y se manifestaron en contra del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (que entraba en vigor en ese momento). Uno de los personajes que hizo más atractivo e interesante todo este movimiento fue el Subcomandante Marcos. Además de ser la imagen de referencia del movimiento, aparecía (y aparece) con pasamontañas y nadie sabía quién era. Si bien el gobierno mexicano difundió su supuesta identidad -Rafael Sebastián Guillén Vicente, profesor universitario- todavía se duda de ella. Se convirtió en un elemento que agregaba una fuerte carga simbólica a todo el movimiento.




ACTIVIDAD:



¿Qué es lo que entiende de la siguiente lectura?
¿Qué relación hay entre el concepto de transculturación y la experiencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)?
¿Cuáles de las tres lecturas propuestas por Stuart Hall cree que se corresponde con el ejemplo del EZLN?
Elabore las referencias para completar un acróstico con la palabra CULTURA. 
    

martes, 23 de junio de 2015

Clase dieciseis (24 de junio)


LA DISPUTA SIMBÓLICA

Acabamos de leer un ejemplo de posibles negociaciones o resistencias a la imagen de un personaje mediático como Madonna. Sin embargo, hay identidades y espacios simbólicos mucho más cercanos que -aunque atravesados y modificados por los medios y los discursos hegemónicos- existen desde hace años en nuestras sociedades. Hoy ya no pensamos en el “buen salvaje” (esa terminología y mito que surge a partir del contacto del europeo con las tribus americanas) como algo lejano y exótico, sino que sabemos que la cuestión se ha complejizado bastante. Y sin embargo, algunas “ caracterizaciones” tan simplistas como la del “buen salvaje”siguen funcionando en la vida cotidiana. Un ejemplo interesante para comprender cómo funcionan en realidad – sobre todo, por el tipo de análisis que lleva a cabo, cercano a la descripción densa propuesta por Geertz- es el trabajo de Rosana Guber sobre la identidad social villera.

Villa Miseria, identidades y pertenencias

Rosana Guber -a partir de un trabajo de campo realizado entre 1982 y 1983, en una villa miseria de la zona sur del Gran Buenos Aires- plantea reflexiones muy válidas con respecto a las disputas simbólicas vinculadas con ciertos elementos estructuradores de lo social. Además, destaca que estas observaciones no deben ser aplicadas automáticamente a otros asentamientos en otros periodos históricos sin realizar antes un análisis detallado del contexto en cuestión.
Seamos sinceros: todos entendemos qué queremos decir -al menos básicamente- cuando calificamos a alguien de “villero” (o sus variantes, tales como “ cabecita negra”, “cabeza”, etc.) Sin embargo, ¿sabemos de dónde vienen estas expresiones? ¿Qué significan y que sentidos producen en la población de estos asentamientos? ¿Cómo ha cambiado a los largo de los años? Guber traza un rápido panorama histórico, para entender sus raíces y orígen: como actor social, el “villero”comienza a aparecer con la llegada de los primeros grupos significativos de migrantes internos a las grandes ciudades del Litoral argentino y a la Ciudad de Buenos Aires (por entonces, Capital Federal), hacia 1930-1940. Esto hizo renacer -y con más fuerza- una vieja disputa que existe desde los primeros tiempos de la conquista española: “ la confrontación entre el Puerto blanco, europeizante y centralista, y las Provincias federales y mestizas”. Los habitantes de las ciudades, descendientes en su mayoría de europeos inmigrantes y familias “tradicionales” del Río de la Plata denominaron a los recién llegados como “cabecitas negras”, “descamisados”, expresiones despectivas para marcar la diferencia entre “nosotros” y “ellos” (o los “otros”). En este sentido, es muy reveladora la resignificación -es decir, tomar un concepto o término, y reformular su sentido- que Eva Perón hizo el término “descamisados”, invirtiendo el sentido degradante que originalmente tenía (pueden encontrar información sobre esto en discursos y registros de la época).
Durante la década de gobierno peronista (entre 1945 y 1955), esta tensión tuvo posiblemente su pico más alto. La considerada por algunos como “ masa ignorante”, estaba de acuerdo con las medidas sociales que el gobierno proponía, mientras que la oligarquía, el partido comunista argentino, el socialismo y el radicalismo se oponían al oficialismo de la época. Fue entre 1955 y 1970 que la denominación de “villero” se vuelve más frecuente, para designar a los habitantes de asentamientos precarios, descendiente del “cabecita negro”. Estas villas miseria o de emergencia se enfrentaban a una expectativa gubernamental que pretendía modernizar el país y “borrar de la imagen urbana estos testimonios de la indigencia”. Por entonces, empieza a configurarse la identidad del villero como tal, con determinadas características: la mayoría venía del norte de Argentina o de algún país limítrofe (Paraguay y Bolivia); la inserción laboral solía darse a través de tareas más remuneradas y poco especializadas; en general, a nivel político, son peronistas; sus formas y pautas de vida preservaban los saberes tradicionales (medicinales, culinarios y religiosos) de las provincias y lugares de origen.

¿Quién es el villero?

La definición que tiene el villero desde la Capital y el Gran Buenos Aires según Guber es la siguiente: “el villero es una figura social a la que se suele caracterizar por su anomia, es decir, carencia de reglas y de moral; por su apatía, al no preocuparse por el progreso material y espiritual, ni tampoco por el porvenir de sus hijos. Sucio, promiscuo e indigente, se abandona a la vida fácil y se dedica al robo; si trabaja, lo hace para satisfacer las necesidades del día y para pagar algunos vicios, pues se da especialmente a la bebida; estos rasgos pueden explicarse -según esta caracterización- por la incultura, ignorancia y su desconocimiento de las normas de urbanidad y, se argumenta en algunos casos, por su inocencia provinciana, el excesivo apego a tradiciones rurales que obstaculizan su camino hacia la integración cultural, hacia una exitosa movilidad socioeconómica”. Y como esta mirada se sustenta en los valores de los sectores hegemónicos (en este caso, las clases medias y la burguesía de Buenos Aires), es la imagen a través de la cual la población bonaerense conoce o conceptualiza al villero. Lo interesante que destaca Guber es que el villero se hace cargo de esta visión y algunas características incluso forman parte de su identidad social. Esto en principio puede parecer una actitud sumisa (o que está de acuerdo con la mirada hegemónica), pero no es así. Mirando más profundamente, Guber propone que hay dos rasgos manifiestos en esa mirada que constituyen la identidad social villera, y que dan sentido a su discurso y acciones: la pobreza y la inmortalidad. La primera alude a la carencia (total o parcial) de bienes y recursos que tienen un importante valor social. El villero no tiene una casa digna, ni suelo propio, ni trabajo estable. Tampoco tiene educación adecuada , ni condiciones sanitarias correctas. De acuerdo con el trabajo de campo realizado por Guber y su equipo, el villero tiene las mismas expectativas que el resto de la población con respecto a sus necesidades, pero con una dificultad añadida: las limitaciones reales que hacen muy difícil el acceso a determinados recursos y por lo tanto, al cumplimiento de esas expectativas.

Y además, hace algunas observaciones muy interesantes con respecto a la resignificación que los habitantes de estos asentamientos hacen de ciertas imágenes sobre el villero. Este tipo de operaciones semánticas son escenarios de lucha, de definición de identidades y diferenciación con respecto a los significados “oficiales” y “aceptados”. Aunque habitualmente lo olvidemos, todo sistema de comunicación -y por lo tanto, el lenguaje- se enmarca dentro de una determinada cultura, desde una mirada determinada, en un contexto social e histórico particular. Lo que nos parece “natural”suele ser una convención aceptada que determina los sentidos que se aceptan mayoritariamente en ese momento, pero no quiere decir que sean los únicos. Guber plantea que el término “pobreza” (y muchos de los relativos a ella) se resignifica “según el contexto sociocultural”, trabajando sobre la “conceptualización y manipulación social que se hace de la misma”.

Observando y analizando varios conceptos, en especial el de “estigma” (entendido como un atributo que brinda información sobre quien lo sufre, y esa información puede ser manipulada en función de quién la comprenda, o cómo se manipule), Guber propone que la identidad social villera expresa continuamente una articulación de este sector de la población, incorporando varios atributos cuya estigmatización está impuesta por los sectores hegemónicos. Pero lejos de ser “sumiso” a esos sentidos hegemónicos -que comprende y reconoce- el villero usa su propio estigma para mejorar su condición. Ese “signo negativo” sobre su identidad puede usarse como un arma para lograr sus propios fines, revertirlo para obtener recursos (“ante la Iglesia, el villero aparece como pobre y fiel cristiano; ante el Partido Justicialista, como pobre y peronista”) y asegurar la supervivencia de los suyos e el complicado contexto en el que viven (diferenciando los valores y la moralidad de su familia en comparación con el resto de habitantes de la villa, frente a un no-villero). Guber termina diciendo que: “Ni abiertamente impugnador, ni claramente sumiso, el villero construye y utiliza su identidad a través de la experiencia de su constante lucha por la vida”.

Lo interesante de todo este estudio es que si bien se conocen y se “aceptan”ciertos conceptos, el villero no tiene una posición totalmente sumisa frente a ellos, sino que lee y significa esos conceptos de acuerdo a su propia realidad y lectura de los mismos. Y a su vez, resiste y se articula con la lectura o propuesta hegemónica para constituir su identidad. Todos los procesos identitarios son complejos, más allá de que “la historia oficial”los plantee como unívocos.


La mirada del otro y hacia el otro

Tratar de entender cómo viven y cómo piensan otras sociedades, buscando más de una explicación, más de una interpretación, puede ayudar a comprender a los distintos grupos de personas que conforman lo que denominamos ¨humanidad¨. Aunque se hable en general, aunque se sepa que el hombre es biológicamente el mismo aunque tenga piel de distinto color, distinta altura, distinto peso, distinto pelo, que sufre, siente y ama, tiene distintas claves para interpretar el mundo y para aproximarse al mundo y a los otros seres. Lo hace siempre desde su propia cultura. No podemos decir que las costumbres diferentes a las nuestras estén bien o mal; no se trata de juzgar. Por ahora nos tenemos que formar para abrir los ojos, tener alertas los oídos, agudizar el sentido crítico y tener siempre presente el respeto y la tolerancia hacia los demás. Y más aún cuando el mundo globalizado nos enfrenta con miradas que hace unos quince años eran mucho menos cotidianas para nosotros: podemos enterarnos de cómo se vive en un pueblo del otro lado del mundo sin salir de casa. Esto añade un grado de complejidad a los estudios culturales y comunicaciones que hace un par de décadas eran absolutamente impensables. Ya no se trata de estudiar tribus o sociedades diferentes y reflexionar sobre ellas. A través de las nuevas tecnologías y los medios sociales, el otro está aquí, en casa, con su visión del mundo y sus costumbres. Y además, nosotros somos otros para ellos. Además, esto tiene su correlato en el mundo físico: el flujo de las corrientes migratorias en los últimos años, por otros lados, nos acerca a ese mundo que retrató tan precisamente la película Blade Runner, un relato sobre un futuro multirracial, en el que conviven seres humanos de todos los orígenes, mezclando costumbres de distintas culturas. Y no tanto por la decadencia de esa tierra olvidada, sino por la mezcla de sus habitantes. El mundo es plural, aunque a muchos no les guste. Y una mirada amplia, flexible, respetuosa -lo que nos significa estar de acuerdo completamente con todo lo diferente- es lo que hace falta para comprender el entorno en el que vivimos.  

Mecanismos de construcción de legitimidad en la cultura

Hemos estado hablando de como funcionan -y de cómo deberían funcionar- la cultura y la comunicación en la vida cotidiana. Sabemos que existe una mirada hegemónica que impera en una sociedad y en un tiempo histórico determinado, ¿pero cómo se imponen y cómo se legitima? Las personas no son tontas ni sumisas, con lo cual está claro que existen mecanismos que llevan a que esas ideas se acepten -o al menos se toleren- por parte de la mayoría de los miembros de esa cultura. Una de las formas más antiguas (y eficaces) de hacerlo es a través del etnocentrismo. Es un buen ejemplo para entender cómo funcionan las estrategias para legitimar cierta mirada sobre el mundo, ya que este tipo de mecanismos pueden aplicarse de distintas formas, en diferentes sociedades y en diversos períodos históricos.

Etnocentrismo

Etnia es un grupo humano que comparte una tradición cultural y por consiguiente tiene determinados valores, diferentes o no de otros grupos humanos. Y una de las características comunes que en general poseen las distintas comunidades es ver a su propio modo de vida como el ¨normal¨ y ¨lógico¨, y el de los pueblos diferentes como extraño, a veces ridículo o inferior. Esta actitud se denomina etnocentrismo: consiste en juzgar a las demás culturas de acuerdo a nuestras pautas, tener una alta valoración de nuestras características culturales y desvalorizar a las demás.
Es muy común calificar al otro por lo que no es; por ejemplo, los europeos designaron a los pueblos africanos como ¨no blancos¨. El etnocentrismo ofrece siempre una imagen negativa y deformada de las otras culturas, señalando su ¨inferioridad, salvajismo o atraso¨ respecto a la nuestra.  


ACTIVIDAD DE LECTURA COMPRENSIVA

Guía de preguntas:


1) Mencione un ejemplo de identidad y espacio simbólico propio.
2) ¿Cuál es el tema de investigación de la antropóloga Rosana Guber para analizar las disputas simbólicas que existen en la sociedad? ¿Qué es lo que menciona respecto al contexto?
3) ¿De dónde proviene el término “villero”? ¿Cambió su significado con el tempo? ¿Por cuál?
4) En el texto se mencionan algunas características de la identidad villera que entre 1955 y 1970 empezaba a incrementarse. ¿Cuáles son?
5) ¿Están de acuerdo con las definiciones que algunos de los sectores de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires suelen tener sobre “el villero” que Guber menciona en el texto? ¿Por qué creen que piensan así?
6) A partir de la lectura de la clase pasada y la lectura del siguiente texto: mencione un ejemplo de discurso hegemónico y otro de discurso contrahegemónico.
7) ¿Cuál sería a partir de las lecturas preferentes de Hall la postura que tiene el “villero” ante el discurso estigmatizante hegemónico?
8) ¿Qué es el ETNOCENTRISMO?
9) ¿A quién se refiere el texto al marcar la diferencia entre “ellos” y “nosotros”?


martes, 16 de junio de 2015

Clase quince (17 de junio)


RELACIONES DE PODER EN LOS PROCESOS SOCIOCULTURALES: HEGEMONÍA, CONTRAHEGEMONÍA Y SUBALTERNIDAD

Resistencia y negociación

En el capítulo anterior hablamos de condiciones de producción y de reconocimiento de un mensaje, discurso o contenido, relacionándolas con el contexto sociocultural, económico y técnico en el que se inscriben. Pero estos fenómenos comunicacionales van incluso más allá: a partir de estas condiciones, pueden darse un amplio número de lecturas e interpretaciones. Está claro que los receptores tienen un papel fundamental y decisivo en cuanto a la apropiación de los contenidos que leen, escuchan, comentan y comparten. Son activos, expresan sus opiniones y negocian las ideas que los medios, gobiernos o las empresas les proponen. Pero ¿cómo se produce esto en la práctica? Además del hecho de tener un blog exitoso o un perfil en Facebook con muchos amigos, somos activos como receptores al desarrollar esa capacidad critica que ya mencionamos, algo que hacemos (o deberíamos hacer) continuamente en esta sociedad de la información y la comunicación. Por ejemplo, la mayoría de nosotros no cree todo lo que una publicidad nos cuenta de un producto. Y si lo comentamos con amigos, seguramente encontraremos muchísimas opiniones diferentes: a uno le gustó y lo cree; otro piensa que tendría que probarlo; a otro le gusta pero le parece exagerado lo que dicen; a otro no le gusta nada ni tampoco lo cree... Un buen ejemplo para ver qué hacen los receptores con eso que leen, ven y escuchan es el estudio que realizó John Fiske (dentro de la escuela de Estudios Culturales Británicos) sobre Madonna, uno de los fenómenos de cultura popular más importantes en todo el mundo a mediados de los años ochenta. No todos la aceptaron o la combatieron de la misma manera, y esto es porque la recepción no es única ni homogénea. Piensen que este fenómeno se dio a partir de algo que surgió en esos años: los adolescentes pasaron a ser un público consumidor reconocido; de ahí que aparecieran marcas de ropa dirigidas a ellos, revistas, películas y los canales musicales como MTV. Pero, a pesar de suponer que los jóvenes serían un gran nicho de consumo -algo que, sin lugar a dudas, es cierto-, existían distintas formas de reaccionar frente a esa gran cantidad de nueva información que los bombardeaba por todos lados. La respuesta no era única, como hubiesen pretendido estos nuevos sectores de la industria cultural (es que, con una única reacción, es mucho más fácil convencer y vender). En su estudio, Fiske plantea que: “Madonna, que ha sido el mayor fenómeno de la cultura popular por lo menos en 1986, puede proporcionarnos un buen ejemplo de estudio de caso. Su éxito se ha debido mayormente a la televisión y a los videos musicales; la mayoría de los críticos no tiene nada demasiado bueno que decir acerca de su música, en cambio, tienen mucho que decir acerca de su imagen: el 'Madonna look'. Madonna es un fino ejemplo de la industria pop del capitalismo en funcionamiento, creando una moda (posiblemente de corta vida) explotándola al máximo, y haciendo una enorme cantidad de dinero de una de las zonas más explotables y poderosas de la comunidad, las adolescentes” (Fiske, 1987). En principio, esto puede ser algo aplicable a las masa de jóvenes seguidoras; pero este autor nos propone que una evaluación como esta no es adecuada, porque de esta forma se asumiría que estas jóvenes son -según una expresión de otro pensador de esta escuela, Stuart Hall- “tontas culturales”. Es decir, que pueden ser manipuladas en contra de sus propios intereses. Y propone que si, en cambio, las fans eligen activamente mirar, escuchar y seguir a Madonna es porque existen algunos espacios o brechas para escapar de ese control ideológico (es decir, aceptar pasivamente todo lo que nos proponen). Entonces, lo interesante son las voces y las distintas lecturas que se hacen de un mismo ejemplo. Las audiencias pueden construir sentidos, otras formas de comprensión, diferentes de la impuesta: Madonna puede ser una y mil cosas, según la situación histórica y la interpretación de quienes la sigan.
Para entender bien este ejemplo, tengamos en cuenta que se refiere a la primera imagen de Madonna, la de la época del disco Like a Virgin. Una época en que usaba cruces como símbolos, se vestía muy provocativamente y hacía canciones y videos que solían molestar a las familias tradicionales y a la iglesia.

Fiske nos propone que los sentidos que puede tener una figura como la de Madonna son relativos y variados, y están relacionados con el sistema social. Propone un análisis cultural para buscar esos sentidos, es decir cómo “leen” los seguidores lo que propone Madonna, dentro de una sociedad y un momento histórico determinado. Si hay posibilidad de interpretación, es obvio que las reacciones de las audiencias serán diferentes. Para enmarcarlas, Hall desarrolló la teoría de las lecturas preferentes, que es la que usa Fiske para reflexionar sobre el caso de Madonna. Se trata de tres posturas básicas que pueden adoptar los públicos frente a los contenidos mediáticos (aunque siempre hay posiciones intermedias que se ubican entre las instancias de esta tipología):

  1. Lectura dominante: es la producida por un espectador que acepta y coincide con la ideología dominante. También acepta el lugar de espectador que el texto televisivo le impone. Un ejemplo de este tipo de lectura sería la de un seguidor de los programas de Marcelo Tinelli desde 1989. Un espectador que tome los cambios y las reiteraciones que tuvieron estos programas durante más de dos décadas, se adecue a ellos, los considere siempre como buenos, y sienta que no tiene nada que cuestionar.
  2. Lectura negociada: es la que lleva a cabo el espectador que, en términos generales, acepta la ideología del programa, pero que debe adecuarse para “tomar cuenta de su posición social” (Fiske, 1987). Un ejemplo sería la popular serie norteamericana Friends. Sus seguidores extranjeros (la serie es estadounidense) aceptan sus propuesta, pero teniendo en claro que la experiencia social (y material) que viven en sus propios países las personas de alrededor de los treinta años es muy diferente a la de los protagonistas de la serie.
  3. Lectura oposicional: es la que realizan aquellos que se oponen a todo lo que propone el texto televisivo. Por ejemplo, los programas de Jorge Rial, Marcelo Tinelli y Viviana Canosa han generado en parte de la población un directo rechazo, por la selección y el modo de tratamiento de los temas.

La lectura más frecuente es la negociada, y esto refuerza la idea de que tanto las sociedades como las audiencias televisivas (que son parte de aquellas) son “ una mezcla de grupos sociales que mantienen cada una de ellos relaciones distintas con la ideología dominante” (Fiske, 1987). De aquí se concluye que todo texto televisivo es POLISÉMICO; es decir, ofrece una serie de sentidos latentes, que serán interpretados y enriquecidos por las diferentes audiencias. Ya veremos con mayor detalle las teorías de las audiencias desarrolladas por el Centro de Estudios Culturales Contemporaneos de la Universidad de Birmingham (CCCS) de Inglaterra, pero vamos a comentar que esta escuela entiende el fenómeno de los medios de comunicación dentro de la esfera cultural y genera una reflexión más profunda sobre el funcionamiento real de la relación entre el público y los medios. Debido a la época de su surgimiento (a partir de la década del setenta del siglo XX), los estudios culturales británicos dedicaron gran atención a la televisión. Vamos a trabajar con ella, tomándola como ejemplo privilegiado -aunque no excluyente- de la cultura mediática de masas (sin dudas, además, es la línea más interesante para pensar lo que pasa hoy con los espacios interactivos a partir de Internet).

Stuat Hall, en su libro Decoding and Encoding, propuso una idea fundamental e innovadora para el momento: los textos televisivos (es decir, los programas y publicidades) no tienen un significado único y lineal, sino que son textos relativamente abiertos, capaces de ser leídos de forma diferente por diferentes personas. Existe una correlación necesaria entre la situación social de las personas y los significados que pueden generar a partir de un programa televisivo. Esto provoca posibles tensiones entre la estructura del texto, que generalmente sostiene la ideología dominante, y la situación social de los espectadores que pueden estar enfrentados a esta ideología. Leer y mirar televisión, entonces, viene a ser un proceso de negociación entre el espectador y el texto. El uso de la palabra negociación es doblemente significativo: implica, por un lado, la existencia de un conflicto de intereses que necesitan ser reconciliados de alguna manera; y por otro, que en el proceso de consumo televisivo el espectador es un constructor activo de significados a partir del texto, y no un repector pasivo de significados ya construidos” (Fiske, 1987).

Aquí hay varias cosas importantes. Una de ellas es que se cuestiona la noción de que los programas tengan un significado ya dado, cerrado y único. Como consecuencia de esto, se abre la posibilidad a la interpretación por parte de la audiencia, que pasa a jugar un papel activo. Y lo más interesante es que introduce la cuestión de la ideología, sistemáticamente aislada en casi todas las teorías anteriores. De esta manera, las luchas que se dan en la sociedad (desde lo político, económico, cultural, etc.) tienen un correlato en las luchas simbólicas del campo comunicativo. Es decir que nada de lo que pasa por los medios es inocente, sino que cada cosa comunica ciertas ideas, valores, miradas sobre la realidad que intentan sustentar y hasta imponer entre sus espectadores.

Volviendo al ejemplo de Madonna, Fiske recogió varias opiniones: “Lucy, una fan de catorce años, dice de un poster de Madonna: 'Ella es inmoral y seductora, pero se ve bien cundo lo hace, lo que quiere decir es que, si alguna otra lo hiciera parecería realmente inmoral, tú sabes, pero con ella está todo bien, es aceptable... Con cualquier otra sería absolutamente ultrajante, suena tonto, pero con ella es distinto, con ella está bien...”. Fiske comenta que aquí podemos ver varias cosas: Lucy usa palabras que existen en la sociedad para decir lo que piensa porque no tiene otras; sin embargo, las usa en otro sentido, lucha contra el significado “oficial” que tienen. También aparece en su discurso otra idea fuerte en muchos marcos sociales: la oposición entre lo que es aceptable y lo que es totalmente inaceptable, en este caso, para una mujer.

Matthew, un chico de quince años que no es un fan de Madonna, opinaba por entonces que su matrimonio con Sean Penn duraría poco porque ella “podría hacerle pasar un mal momento a cualquier tipo”, y aclara que por eso no le gustaría estar casado con ella. No le hace falta explicar demasiado lo que quiere decir, porque da por sobreentendido ciertas ideas sobre los roles tradicionales que tiene la mujer en esta parte del mundo (y que tan claramente se ven en las telenovelas): la buena-virgen-santa versus la mala-prostituta.

Pero, a pesar de entender los conceptos y las palabras que se usan, cada uno interpreta el caso Madonna de diferente manera. Si bien todo lo que pasa por los medios tiene una intención, tenemos un margen, un espacio para poder cuestionar, opinar y pensar sobre lo que nos ofrecen. Y Madonna aparece ofreciendo otra alternativa: una mujer que es independiente y hace lo que se le de la gana, por ejemplo, con determinados símbolos tradicionales y religiosos (hasta con algunos nombres o palabras “sagradas”: Madonna significa virgen en italiano): este ejemplo invita a pensar las representaciones convencionales de la mujer y quizá sirva para interrogar a la ideología dominante que está detrás de esos roles asumidos y aceptados. Lucy la acepta, pero tiene que usar palabras con sentidos “negativos”en un sentido “positivo”; Matthew da por sobreentendido que el lector comprende de qué habla, sin dar demasiadas explicaciones, porque vivimos en una sociedad que sabe cuáles son los roles tradicionales para hombres y mujeres.





¿Porque el autor sostiene a partir del ejemplo del caso Madonna que la recepción no es única ni homogénea? Justifique y mencione dos ejemplos contemporaneos (actuales).
¿Qué es lo que pretenden los empresarios que manejan los medios de comunicación y la industria cultural?





martes, 9 de junio de 2015

Clase catorce (10 de junio)


LA COMUNICACIÓN COMO CAMPO EN EL QUE SE PRODUCEN RELACIONES DE PODER

COMUNICACIÓN, CULTURA Y RELACIONES DE PODER

   Dominique Wolton es un pensador francés que lleva años investigando y escribiendo sobre los procesos de comunicación y cultura en entornos sociales heterogéneos. Este autor propone que la complejidad de toda situación comunicativa surge de la mezcla de dos dimensiones: la normativa y la funcional.  ¿Qué quiere decir con esto? Que existen dos aspectos principales a tener en cuenta para entender cómo se desarrollan dichas situaciones. Una de esas dimensiones tiene que ver con la idea básica y original de la comunicación: compartir, dialogar, entenderse. Este primer objetivo básico es lo que Wolton llama "dimensión normativa": se relaciona con la intención de comprenderse, de conectar realmente con el otro. Por otra parte, agrega que este primer aspecto es el "objetivo ideal" de la comunicación, porque sus fines son entenderse y compartir, que no siempre se logran (piensen que Wolton escribe teniendo en cuenta que en toda sociedad actual hay diferencias, distintas identidades e intereses, lo que hace que bastante difícil comprenderse y estar de acuerdo). En nuestro país hay diversas comunidades indígenas que intentan mantener sus rasgos de identidad a pesar de haber sido arrasadas en distintas etapas históricas y por otro lado, con comunidades importantísimas de inmigrantes que llegaron a principios y hasta mediados del siglo XX. Y además, las diversas "tribus urbanas" que surgen continuamente, los inmigrantes más recientes de países limítrofes, lo grupos de intereses que conforman identidades y pertenencias. En un ambiente en el que hay notables diferencias culturales, la comprensión de los "mensajes" e ideas son diferentes.

   Esto es más fácil de entender si consideramos que existe otra dimensión, la funcional, que consiste simplemente en la transmisión e intercambio de información, sin necesidad de alcanzar la comprensión mutua. Por ejemplo, hay acciones prácticas que necesitamos conocer para vivir en las sociedades actuales (saber cómo usar una computadora o un cajero automático, cómo enviar un correo electrónico, hasta cómo cruzar la calle, tomar un colectivo o un tren) que si bien parecen "automatizadas", son en realidad, datos que aprendimos y que nos ayudan a vivir y convivir, pero sin alcanzar esa comprensión con los demás;  son sólo informaciones que nos ayudan a movernos en sociedad para no sentirnos aislados y perdidos, tal como vimos con el caso del señor Sigma planteado por Umberto Eco. Un divertido de ejemplo para entender esto puede ser la campaña publicitaria de "Walter de los ochenta" que realizó Telefónica de Argentina a partir del año 2000, que puede verse completa por you tube. Para los que no la vieron, es sobre un chico que es congelado en la década del ochenta y despierta en el año 2000, y no entiende nada porque sigue con su hábitos y costumbres: va un cine (que ahora es una iglesia evangélica), pregunta cómo ir a Pumper Nic -la primera cadena de comida rápida que existió en Argentina-, le dice a un taxista que lo deje cerca del Italpark -que llegó a ser el parque de atracciones más grande de Sudamérica por esos años , y que cerró hace aproximadamente hace una década, en los años noventa-, se encuentra con Alfredo Casero -amigo de la adolescencia, hace 15 años atrás- y dice "pobre, quería ser actor"...Walter no entiende nada porque no tiene los conocimientos funcionales que le hacen falta para moverse en la época que se despierta).




DE LIBERTADES Y (DES)IGUALDADES

   El principal problema que ve Wolton en el funcionamiento de los procesos de comunicación actuales es que tanto la información como la comunicación pueden estar del lado de valores tan importantes (y contradictorios) como la igualdad (entre distintas personas y comunidades, sobre todo con respecto a los derechos y accesos democráticos) y la libertad individual. Pero también pueden centrarse en la dimensión funcional y generar lo contrario, es decir, dominación y desigualdad. ¿Qué significa esto? Que detrás de toda estrategia de comunicación (y, sobre todo, de la que se produce a través de los medios, desde las revistas e internet) existen intereses económicos; y si un proceso comunicativo sólo se ocupa de los datos, de la difusión y el intercambio (dimensión funcional), puede centrarse exclusivamente en los aspectos comerciales, más alá del verdadero objetivo de comunicar, conectar, entenderse. Este tipo de actitud funciona -lamentablemente- para industrias como las del petróleo, en las que hay una dominación del dinero y el poder, pero no es tan sencillo para las industrias culturales, ya que implican una serie de dimensiones que no pueden venderse solamente al mejor postor (aunque a más de uno le gustaría que así fuese). Vayamos por partes: existe una industria mediática que se enmarca dentro de las llamadas  "industrias culturales", definición que agrupa a todas las producciones que tienen que ver con el arte, la producción editorial, cinematográfica, musical, etc. Pensar que el poder y el dinero pueden decidir por completo sobre lo que nos identifica, nos representa y nos gusta es reducir demasiado el problema: este tipo de contenidos tienen elementos que desbordan el hecho "de prestar un servicio"(como en el caso del petroleo, ya que su función primordial es hacer funcionar diversas maquinarias, fábricas y transportes); tienen que ver con la actividad humana y social. Como afirma Wolton: "Las industrias culturales pueden imponer modas, pero no controlar las culturas. Las colectividades y los pueblos son capaces de resistírseles, aún si esto no es inmediatamente visible" (Wolton, 2009). Y está claro que un blogger no tiene la misma influencia que un gran grupo de comunicación; sin embargo, tenemos un espacio para aceptar, negociar, rechazar, etc., como receptores activos. Esto es lo que el autor denomina "margen de maniobra". Nosotros somos participantes en el proceso de comunicación, mucho más de lo que podemos serlo en el proceso de producción, compra y venta de bienes o servicios que satisfacen necesidades concretas con la nafta o la comida. Podemos comprender lo que transmiten los medios de distintas maneras, comentarlo, difundirlo, aceptarlo totalmente o no y generar nuevos contenidos a partir de los medios y la cultura popular.

   Es importante tener en cuenta, para comprender bien a qué se refiere Wolton, que este autor utiliza una definición antropológica de cultura, no restringida a la llamada "alta cultura" o "cultura culta"; sino que estamos hablando de ella como el conjunto de todos los elementos que nos permiten situarnos en el mundo, comprenderlo y vivir en él, sin sentirnos excluidos. La cultura se entiende hoy como algo mucho más complejo y dinámico, que engloba toda producción humana, tal como vimos en el capítulo anterior. Y eso, justamente, se ve aumentado por la gran cantidad de intercambios: Internet y sus distintas manifestaciones los han disparado de una manera inimaginable hace poco tiempo atrás. Wolton propone que la cultura (la de cada lugar, a pesar de las mezclas, combinaciones y cruces que existen) se mantiene como un factor de estabilidad frente a la creciente cantidad de información y procesos de comunicación. Es decir que nuestra cultura de origen funcionaría como un lugar de pertenencia frente a la enorme cantidad de datos del resto del mundo a los que tenemos acceso en la actualidad. Aquí se abre otro debate, el de la fragmentación de las culturas e identidades y el reconocimiento del otro (o los otros), que veremos en el siguiente capítulo.

   Retomando el tema de los receptores y su rol, si es cierto que como ciudadanos "normales"podemos resistirnos a lo que nos propone la industria de la comunicación, ¿cómo lo hacemos? Wolton afirma que " Será siempre posible apoyarse en las referencias normativas para combatir las derivas comerciales" (Wolton, 2009). Esto significa, simplemente, que tenemos que desarrollar una capacidad crítica frente a lo que nos prometen las industrias culturales mundiales, que nos permite ver y manifestar la diferencia entre los valores de libertad y creación que son inherentes a la comunicación.
   En otras palabras, no aceptar pasivamente todo lo que nos proponen, sino criticar (en el sentido amplio de la palabra), expresar nuestra opinión, ver los posibles matices, etc. Esta posibilidad se hace más amplia con el gran éxito de las llamadas "nuevas tecnologías", que aceleró la toma de conciencia a nivel internacional de los límites de una pretendida cultura mundial e igualitaria y, a su vez, de la necesidad de mantener los vínculos entre culturas e industrias locales, comunitarias y nacionales, no como algo cerrado y estricto, sino como lugar de encuentro en el que nos reconocemos como somos, al menos en algunos aspectos. El tema sigue ofreciendo espacios para pensar: se acortan las distancias físicas, pero no se comprenden del todo las distancias culturales -que paradójicamente, aumentan al ser más conocidas-; estar más cerca no implica entenderse; la mayor difusión e intercambio de información no crea comunicación como por arte de magia. Para entendernos, respetarnos y convivir hace falta un gran trabajo de verdadera comunicación, que levará tiempo y reflexión. Aún estamos en una etapa de experimentación, de tener "el mundo en casa"a través de una computadora, opinamos, pero un poco a la deriva en ese mundo virtual que seguimos explorando. Y desarrollar una capacidad de reflexión crítica es fundamental para no convertirnos en unos náufragos en el mar de la información.

ACTIVIDAD:
1) Leer el texto, subrayando ideas principales y marcar conceptos y palabras que no entiendan.
2) Realizar un resumen con sus palabras sobre los aspectos más interesantes de cada subtítulo.